La semana pasada tuve una reunión en el cole de mi hija... con 18 meses??... Si, sí, reunión con explicación del semestre, los objetivos para el próximo, los trabajos que ha hecho y boletín de notas incluído!!!... Total, que salió a relucir el tema de las rabietas. Qué hacéis vosotras cuando a vuestros peques les da por gritar y gritar o ponerse a llorar sin consuelo??... Yo la verdad es que casi no me he visto en esa situación, o si alguna vez me ha tocado, ha sido de forma muy suave, aunque, tiempo al tiempo...
Pero, como se suele decir, mujer precavida vale por dos, y en un arranque de estos de estar preparada para todo lo que esté por llegar, me he puesto a buscar algo de información al respecto por la red. He encontrado un artículo bastante interesante sobre las rabietas y cómo actuar en:
http://www.pequeocio.com. Voy a compartirlo con vosotras para que, si os interesa, le echéis un vistazo, puede que, para las que aún no nos hemos enfrentado a esto, nos sirva de ayuda.
Y ya puestas, las mamis ya esperimentadas en el tema, por qué no nos contáis vuestras experiencias con vuestros peques? seguro que también nos ayudan y nos sirven para orientarnos un poco.... :-)
CLAVES PARA ACTUAR FRENTE A LAS RABIETAS
Una de las consultas más frecuentes que recibimos los psicólogos es sobre las rabietas de los niños. Y la verdad es que como madre he de constatar que se trata de una etapa agotadora.
Alrededor de los dos años (o incluso antes), los niños empiezan una
fase muy importante en su desarrollo que podríamos llamar de oposición.
Alrededor de los cinco primeros meses el niño parte de una fusión total
con la madre o su figura principal de cuidado. En los primeros tiempos
incluso ni sabe que es un ser diferenciado. Con el paso de los meses,
van ocurriendo acontecimientos en el desarrollo que nos muestran que el
niño muestra una rudimentaria conciencia de sí mismo. Podemos ver cómo
se refleja en el espejo y se alegra, cómo cuando nos vamos hace ruiditos
para que volvamos junto a él, empieza a desplazarse como puede por
todos lados, explora, mira, se mete objetos a la boca para descubrirlos…
Y comienza a decirnos NO.
¿Qué ocurre? Que como muchas veces no puede ser lo que ellos quieren puede generar mucha frustración,
siendo todavía pequeños para manejar sus emociones, sin apenas lenguaje
para ponerle nombre y con un cerebro inmaduro todavía para ciertas
funciones. ¿Cómo lo resuelven? Con las rabietas:
gritando, pataleando… Las maneras de las que dispone para mostrar su
frustración. Y esto puede generar en los padres un aluvión de emociones
desde agobios, estallos de rabia, sentimientos de incapacidad…
¿Qué podemos hacer los padres para manejarnos en estas situaciones y ayudar a nuestros hijos? Aquí van algunos consejos:
9 claves para actuar frente a las rabietas
- Positiviza esta etapa. Créeme, necesaria en su
desarrollo y afortunadamente si logramos mantener la calma pasará en
unos meses. Si tu hijo se muestra especialmente testarudo intenta anotar
cada día tres aspectos positivos de él. Te ayudará a relativizar las
cosas.
- Si es posible, intenta prevenir las rabietas. Tú
mejor que nadie conoces a tu hijo, sabes si está más cansado, si tiene
sueño… Por lo tanto, hay situaciones que es mejor evitar. Por ejemplo,
si es muy tarde para quedarse en el parque, quizás mejor no pasar por
delante, ¿no?.
- Pregúntate qué te pide, ¿es realmente tan importante?
En aquellas cuestiones en las que no está en juego la seguridad, en las
que son simplemente que quiere las zapatillas en vez de las sandalias
que tú quieres ponerle quizás mejor tener en cuenta su deseo. No se trata de una batalla, intentamos que muestre sus deseos, pero de una manera más adecuada, sin gritos, ni lloros.
- Si el niño se encuentra muy frustrado y la rabieta ya se ha producido, no intentes razonar en ese momento.
¿Tú eres razonable cuando estás muy enfadada? Yo desde luego no. Así
que mejor háblale con palabras simples, ponle nombre a lo que sientes
“estás muy enfadado, cuando se te pase hablamos”.
- Una vez que está más tranquilo, o bien cuando identifiques que se está poniendo nervioso, intenta distraerlo con algún juguete y/o actividad que le guste mucho.
- Cuando se trate de algo importante es importante mantener el no para los padres desde una actitud tranquila,
sin enfados, haciéndole comprobar que una rabieta no es la manera de
pedir las cosas. Ten en cuenta que flaco favor le haces si a través de
una rabieta consigue lo que quiere. Para ti será un alivio, porque se
callará, pero lo que estaremos haciendo es aumentar la probabilidad de
que si en el futuro quiere algo nos lo pida llorando.
- Aprovecha algún dibujo animado o cuento para explicarle lo que es estar enfadado.
Pocoyo tiene varios capítulos donde se enfada porque se le escapa un
globo y deja de jugar con sus amigos por esto. Utilizad esos momentos
para explicarle qué es estar enfadado y que unas veces uno tiene lo que
quiere y otras no.
- Muéstrate como un modelo positivo de aceptación de la frustración,
muchas veces los hijos nos siguen más en lo que somos que en lo que
les decimos. ¿Te enfadas e impacientas conduciendo y te ven perder los
nervios? Si te ven aceptar las limitaciones de la vida con otro talante,
les posibilitas observar otra forma de hacer las cosas.
- Armaos de paciencia, es una etapa que bien llevada,
pasa. Cuando transcurra un tiempo, según vaya adquiriendo más
vocabulario, adquirirá más capacidad para poner nombre a lo que siente.
Esta etapa de las rabietas es el principio de algo imprescindible y
muy positivo para su formación como persona, “yo no soy tú, mamá
(papá)”. Aunque a veces exasperante, se trata de su manera de decirnos
lo que quieren, sienten o piensan. Ayudemos a nuestros hijos a ser
asertivos y a tolerar la frustración, será de gran ayuda para su vida
adulta.